TALLER No. 26 NECESIDADES ESPECIALES
Esta tarea es solo para los estudiantes con adaptaciones curriculares, seƱores Pilaquinga Anthony y Zambrano Dylan.
INSTRUCCIONES:
SeƱoritas
y seƱores estudiantes de octavos
"A" al "E", de acuerdo al cronograma enviado por el
ministerio, realizar las siguientes tareas en sus cuadernos, que serƔn
revisados al tƩrmino de la emergencia.
SEMANA 9
TEMA: Yo me pongo en los zapatos del otro
Subtema: Creación
ACTIVIDADES
1. Escriba un acróstico con la
palabra:
V
I
O
L
E
N
C
I
A
LECTURA
COMPRENSIVA
De
la pÔgina 18 de la novela "Corazón" de Edmundo de Amicis, solo leer
"El dĆa de difuntos".
EL DĆA DE DIFUNTOS
2 de Noviembre.
“Este dĆa
estĆ” consagrado a la conmemoración de los difuntos. ¿Sabes tĆŗ, Enrique, a quĆ©
muertos debĆ©is consagrar un recuerdo en este dĆa, vosotros los muchachos? A los
que murieron por vosotros, por los niƱos. ¡CuĆ”ntos han muerto asĆ y cuĆ”ntos
mueren de continuo! ¿Has pensado alguna vez en cuĆ”ntos padres han consumido su
vida en el trabajo, y en cuƔntas madres han bajado a la tumba antes de tiempo,
extenuadas por las privaciones a que se condenaron por sustentar a sus hijos?
¿Sabes cuĆ”ntos hombres por la desesperación de ver a sus propios hijos en la
miseria se quitaron la vida, y cuƔntas mujeres hicieron lo mismo, o bien murieron
de dolor o enloquecieron al perder a un hijo? Piensa, Enrique, en este dĆa, en
todos esos muertos. Piensa en tantas maestras que murieron jóvenes, por
intentar sobrellevar a un tiempo una dolencia y las fatigas de la escuela, al
no tener valor para separarse de los niƱos; piensa en los mƩdicos que murieron
de enfermedades contagiosas, desafiadas valerosamente por curar a los niƱos;
piensa en todos aquellos que en los naufragios, en los incendios, en las
hambres, en un momento de supremo peligro, cedieron a la infancia el Ćŗltimo
pedazo de pan, la última tabla de salvación, la última cuerda para escapar de
las llamas y que expiraban satisfechos de su sacrificio si Ć©sta valĆa para
conservar la vida de un pequeƱo inocente. Son innumerables, Enrique, estos muertos;
todo cementerio encierra centenares de estas santas criaturas, que si pudieran
salir un momento de la fosa, dirĆan el nombre de un niƱo al cual sacrificaron
los placeres de la juventud, la paz de la vejez, los sentimientos, la
inteligencia, la vida; esposas de veinte aƱos, hombres en la flor de la edad,
ancianos octogenarias, jovencillos -–Ć”rtires heroicos y oscuros de la infancia-,
tan grandes y abnegados que no hay en la Tierra bastantes flores para poder
honrar sus sepulturas. ¡Tanto se quiere a los niƱos!.
“Piensa
hoy con gratitud en estos muertos y serƔs mejor y mƔs cariƱoso con todos los
que te quieren bien y trabajan por ti, querido y afortunado hijo mĆo, que en el
dĆa de los difuntos no tienes que llorar aĆŗn a nadie de los tuyos.
Tu madre”.
MSc. Franklin ChƔvez
DOCENTE
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